Justamente ayer publiqué un post en Instagram donde hablaba de la importancia de querer conseguir una meta y que estamos dispuestos hacer al respecto.

 

Bien, pues quiero seguir hablando de ello por aquí.

 

Voy hablaros más del tema deporte/alimentación para conseguir esas metas que nos ponemos o para lograr un cuerpo o un estado físico deseado.

Muchas veces es más fácil decir esa persona lo ha conseguido porque genéticamente lo tiene fácil, o también decimos ese/a toma aquello (sustancias malas), hablo de los anabolicos, y por eso llega a su meta. ¿Cuántas veces habréis escuchado eso, o lo habréis pensado?

Bien, pues posiblemente no estéis desencaminados del todo, con los cuerpos que últimamente se muestran por redes, pero lo que de verdad debéis preguntaros vosotros es si: – ¿Yo estoy dispuesto a tomar eso? ¿Estoy dispuesto a sufrir las consecuencias después? ¿Esto lo hago para mí o para agradar a los demás? ¿Además de ser una meta que quiero lograr, mejoraré mí salud si lo hago? ¿Qué puedo hacer si no tengo la genética y quiero llegar a un físico X?

 Como ya he dicho, en estos momentos las redes sociales nos están haciendo muchísimo daño a lo que se refiere este deporte. A diario vemos cuerpos muy trabajados, muy tonificados y definidos de personas que nos enseñan lo que comen y como entrenan, y haciendo lo que ellas hacen nosotros no logramos los mismos resultados. Por supuesto eso nos frustra a todos, el problema es que en redes sociales jamás se muestra todo al 100%.

 

Cuando yo me metí en un gimnasio por primera vez, veía cuerpos de chicas que realmente eran trabajados, con años y años de gimnasio. Posiblemente también había algunas que tomaban sustancias químicas, pero en ese entonces era algo rarísimo o ya metido mucho en el mundo de la competición.

Hoy en día, raro es la persona que vea un cuerpo, lo desee y se lo trabaje durante años. Los humanos nos hemos vuelto impacientes y demasiado ambiciosos e incluso avariciosos. Lo queremos todo ahora, ¡YA!

 

Bien, pues en 2013 decidí que quería probar eso del fitness y por supuesto me metieron en la cabeza todo el tema de la competición, pero claro.. en ese entonces yo no sabia ni que era una pesa, por lo tanto lo primero que tuve que hacer es aprender.

Aprender a entrenar, a comer correcto y sobre todo aprender a tener paciencia. Después de un año entero aprendiendo, el que entonces era mi preparador me dijo: – Ahora sí Ginna, ahora estás preparada para prepararte y salir a competir.

Como os digo, una vez “aprendida” estuve todo un año completo trabajando y moldeando mi cuerpo para poder hacer las cosas correctamente y salir a competir.

Cuando me toco salir yo me moría de la vergüenza, ya que aquel entonces las chicas no se preparaban en meses, sino en años y yo entonces era la más novata.

 

 

Primera fotos el Promesas de 2015 y la segunda en el Whey Store de 2016.

Así empece y poco a poco fui evolucionando, pero tampoco mucho, ya que como os digo las dietas de competición son muy estrictas y no te dan un respiro para poder crear y evolucionar. Más si eres una cabezota como yo, que no quise parar en 2 años seguidos ni una sola temporada.

 

Bueno, que me he ido un poco por las ramas, pero al final lo que quiero que se entienda es que para conseguir algo y más un físico, no se puede tener prisa. Debemos darle tiempo a nuestro cuerpo para que reaccione. Darle el alimento adecuado y entrenar con gusto y ganas.

Sobre todo eso, GANAS. Esto principalmente lo hacemos por salud y después por conseguir la meta que nos hayamos propuesto física por lo tanto no podemos aburrirnos en nuestros entrenos y tampoco deberíamos aburrirnos con nuestras dietas.

 Una frase que siempre digo yo es: En el equilibrio esta el poder.

Eso es así, si comes siempre lo mismo, te cansarás y lo dejarás. Si entrenas siempre igual, te aburrirás y dejarás de entrenar, pero si tenemos una alimentación variada, aunque controlada para conseguir lo que queramos y un entreno divertido con el que disfrutemos podremos lograrlo todo. Tendremos constancia porque nos gustará lo que estamos haciendo. No necesitaremos la genética porque como seremos constantes lo conseguiremos tarde o temprano y lo más importante, es que a penas necesitaremos el sacrificio, porque todo lo que he dicho anteriormente lo estaremos haciendo con mucho gusto.

 

y ahora… ¡a por más!